2021年4月24日土曜日

Una caminata de primavera en Enoshima

Enoshima es una isla muy pequeña que se encuentra unida a través de un puente de 600 metros a la ciudad de Fujisawa. Es visitada tanto por japoneses comopor extranjeros. Sin embargo, debido a la expansión del COVID-19 y a las restricciones de viaje, en estos momentos no se ve turistas de otros países.           

              Al llegar a la estación de Katase-Enoshima ya podemos sentir el olor a mar, bajamos y al salir nos encontramos con un puente que cruza el rio Sagami que conecta con el mar de las costas del Shonan. Corría un viento fuerte con un aire fresco que nos daba a entender que el invierno estaba terminando y la primavera comenzaba a llegar.

 

              Seguimos caminando disfrutando del paisaje del mar y llegamos al puente Benten para dirigirnos hasta la isla de Enoshima. Mientras caminabas el viento movía los cabellos y las olas del mar estaban más fuerte que de costumbre. Se podía escuchar como golpeaba con las paredes de las columnas del puente. Al lado derecho, un esplendido paisaje al horizonte del mar combinado con la isla y al lado izquierdo las playas de Shonan.

              Llegando muy cerca a la isla podíamos sentir el olor de las comidas típicas de la zona hechas a la parrilla. Nos provocó comer un calamar a la parrilla y estuvo muy deliciosa. Este lugar es famoso por sus platos de shirasu, que son unos pescaditos de menos de un centímetro y colocados encima del arroz.


              Continuamos nuestro camino y desde lejos se pudo ver un torii o puerta en forma de arco de color verdoso. Se dice que es un símbolo de la isla y Patrimonio Cultural de Fujisawa. Pasando la puerta de arco, caminamos por el Benten-Nakamise, que es una calle llena de comercio para llegar inmediatamente al ingreso del Santuario de Enoshima donde nos recibía otro torii pero esta de color rojo y que lo vemos en la mayoría de santuarios.


Santuario de Enoshima

              Al final de la calle de comercio Benten, nos topamos con unas escaleras, subimos unos metros y pasamos el arco rojo. Antes del entrar al santuario, puedes escoger entre subir a pie o por las escaleras eléctricas. Nosotros decidimos disfrutar cada rincón caminando, aun que fue un duro esfuerzo, valió la pena. Cruzamos la Puerta Zuishinmon, y tomamos la cuesta Otokozaka. Encontramos con 3 templos en diferentes lugares que conforman el Santuario de Enoshima.

              El primero es el templo Hetsunomiya, fundado en 1206. Se encuentra el Hoanten, lugar de consagración del Happi Benzaiten y el Myoon Benzaiten. El Benzaiten es un dios de la música, el lenguaje, el conocimiento, la fortuna y la una vida larga. El Myoon Benzaiten es conocida por ser una de las 3 imágenes principales del Benzaiten. Al frente del templo hay un círculo de cuerdas por el cual puedes pasar par purificar el alma. Al lado hay una estatua de la deidad del dragón blanco. Se dice que, si lavas el dinero en ese estanque, llamará a los monos y se podrá doblar la cantidad.

              Seguimos caminando y un poco más adelante esta el segundo templo Nakatsunomiya, construido en 853 y luego reconstruido en 1689 y 1996. Al ingreso vimos unas huellas de manos y decía teatro kabuki, que se menciona que tiene una relación especial con este santuario. Adicionalmente, se puede ver las lámparas y un monumento dedicado al kabuki.

            El tercer y último templo Okutsunomiya, es el más antiguo de la isla y lo podemos encontrar después de llegar a la cima y cuando nos dirigimos por el camino que nos llevará a las cuevas de Iwaya.


Jardines Botánicos Samuel Cocking y el Torre Observatorio Sea Candle

              Llegando a la cima, entramos a los jardines botánicos Samuel Cocking, dependiendo de la temporada podemos disfrutar de las flores que adornan el lugar, esta vez al parecer estaban en arreglos ya que no pudimos ver ninguna flor al ingreso donde generalmente adornan la entrada.

              Siguiendo el camino, rodeado de árboles, llegamos a la torre observatorio Sea Candle, símbolo de la isla y que puede ser visto desde las playas que rodean la isla en las costas del Shonan. Puedes subir a la torre y disfrutar de vistas maravillosas de los alrededores. Por las noches también es posible visitar la isla y la torre se ilumina de azul para recibir a los visitantes.

 


              Después de terminar de recorrer la cima, nos dirigimos por el camino contrario a la bajada de regreso, al final de la isla que nos esperaba aún un camino largo de bajadas mientras observábamos el templo budista de Enoshima Daishi, un camino con construcciones antiguas casas, tiendas y restaurantes, el Santuario Okutsunomiya. También pasamos por la campana de los amantes, donde generalmente las parejas tocan juntos la campana y colocan un candado con su nombre. Desde allí íbamos bajando mientras nos acercábamos al mar, con una vista preciosa, pero con un poco de miedo ya que las olas estaban fuertes y golpeaban los muros de las grandes rocas.


Las Cuevas de Iwaya


              Y llegamos al final de la isla, nos encontramos con un puente rojo que teníamos que cruzar para acercarnos a la puerta de ingreso de la cueva. Se dice que estas cuevas fueron creadas por la erosión de las mareas. Antes de ingresar teníamos un poco de temor por las olas que estaban creciendo, pero nos informaron que no había problemas así que decidimos entrar. Un pequeño miedo se apoderó de nosotros por el ambiente obscuro, pero poco a poco fuimos ingresando y comenzando a disfrutar de la naturaleza y de la atmósfera mística por las reverberaciones de los sonidos del mar.

             


              En la caverna experimentamos parte de la historia y cultura de Enoshima a través de las diferentes exhibiciones como el “Legendario Dragón de 5 manos”, las esculturas hechas de piedras, entre otras. Magnifica vista del mar dentro de la cueva.


              Terminamos de recorrer la isla y comenzó el camino de regreso, y esa fue la parte más dura de todo el camino, en la cual tuvimos que subir escaleras tras escaleras hasta llegar nuevamente a la cima y comenzar a bajar. Sin embargo, la bajada fue más simple y rápida de lo pensamos. Llegamos al Nakamise y para terminar el paseo del día, no pedimos unos helados típicos y lo comimos frente a las costas del Shonan.

 


              Justo nos dio el atardecer y mientras cruzábamos el puente para regresar. Al lado izquierdo a lo lejos del horizonte veíamos el sunset y como el sol se iba desapareciendo mientras las olas se movían haciendo sus movimientos de subida y bajada





 

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